CLAVES HACIA LA FELICIDAD

CLAVES HACIA LA FELICIDAD

Alimentarnos equilibradamente, dormir bien, hacer ejercicio hace que nos sintamos mejor, aunque a veces eso no es suficiente para sentirnos felices y satisfechos con la vida que vivimos.

Una de las causas de la infelicidad es la incidencia de las heridas del pasado en la vida de la persona, que provoca que dicha persona quede atrapada en esos recuerdos que le llevan a la neurosis, el resentimiento, a la enfermedad y hacen que eche a perder su vida.

Hay cuestiones, que no nos es posible entender desde lo intelectual la importancia que tienen, y una de ellas es el perdón. Es posible, quizás no puedas olvidar lo que pasó, pero  has de trabajar en tu reacción a lo que te hicieron o te dijeron o no te dijeron, a lo que consideras injusto, que estuvo mal, que no te lo mereces… Lo que incide sobre nosotros no es la situación en sí, es nuestra reacción ante eso que ocurre, lo que pensamos.

El aprendizaje de cada uno de nosotros tiene que ver con el pasado y cuando no perdonamos, nos quedamos atrapados en ese pasado, enganchados a lo que pienso de eso que me ocurrió, esperando quizás que el otro se arrepienta y me pida perdón, sintiéndome víctima de un otro ante el que me creo vulnerable y eso hace que me debilite porque le doy mi tiempo y mi energía a eso que me hace vulnerable…

Es necesario perdonar y perdonarse, porque de lo contrario nos hacemos daño a nosotros mismos cerrándonos la puerta a la prosperidad, felicidad, a seguir avanzando en la vida y para eso no tienen que decirle, ni escribirle a la persona… Lo que he de hacer no lo hago para que el otro cambie, se disculpe, lo entienda… lo he de hacer por mí para protegerme, aprender, quererme, fortalecerme…

La prosperidad, seguir avanzando en la vida, tiene que ver con todo aquello que hago en mi presente hacia generar la vida que quiero vivir,  y cuando no perdono o no me perdono, estoy dándole fuerza a ese pasado haciéndolo existir, repitiéndolo, dándole fuerza a través de mi precioso tiempo y mi energía.

Si queremos estar felices y en paz, no me conviene traerme a mi presente la carga del pasado (pensamientos, personas, situaciones… que me debilitan, me atrapan y no me permiten avanzar).

Cuando decido tomar las riendas de mi vida viendo con otros ojos cada situación, empiezo a preguntarme: ¿qué hay adentro mío que atraje a esa persona, esa situación…?, entonces me libero porque me doy cuenta que no soy una víctima, que la vida es una escuela y cada uno tenemos que hacer nuestros propios procesos aprovechando cada oportunidad. Es primordial generar una visión positiva de las cosas, crecer ante la adversidad aprendiendo de los errores y desterrando de nuestras creencias la idea de la víctima, castigo, culpa… ideas destructivas que no nos ayudan a avanzar y que nos hacen enfermar.

Genera un proyecto de vida, dirígete a hacerlo realidad, haz un plan con pequeñas estrategias que cada día te acerquen a lo que deseas lograr. Ten abierta tu mente, aprovecha las oportunidades que surgirán, persevera en lo que quieres y vívelo con pasión.

Cualquier situación puede verse en clave de problema u oportunidad. Sé persistente, enfócate en lo que quieres ante los obstáculos que puedan surgir. En la medida en que atravieses dichos obstáculos habiendo aprendido, te harán cada vez más fuerte y favorecerán la confianza en ti mismo y en la propia vida.

Actúa coherentemente enfocando tus pensamientos, emociones y acciones hacia adonde tú quieres. No te quedes sin sueños… piensa en qué deseas alcanzar en tu vida, no abandones tus deseos y ámalos no cediendo ante los obstáculos y la adversidad… Toma las riendas de tu vida.

 



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